Cuatro Piezas Clave

«Cuatro piezas clave» Cecilia Lenardón

PINTA BA PHOTO 2024

Con motivo del vigésimo aniversario de Pinta BAphoto, se convoca a Cecilia Lenardón a realizar Cuatro piezas clave, una instalación de sitio específico que pone el acento en los límites de la fotografía.La artista coloca cuatro imágenes de sus dos brazos y sus dos piernas, de casi de diez metros de largo respectivamente sobre el piso de la sala. Las piezas no corresponden a la escala real sino que están hiperextendidas, como si una fuerza externa las hubiera tomado y estirado más de la cuenta, pero llevándolas al límite de lo posible. Al mismo tiempo, están abolladas, se contraen y estiran constantemente en una acción performática que realiza la artista para invitar al espectador a repensar la división de tareas en un conjunto: ¿Cuál es el rol que le corresponde a cada parte de una cadena? ¿Qué reconocimiento tiene la fuerza de trabajo motora? ¿Cuánto puede tolerar un cuerpo? Para explorar estas inquietudes, Lenardon toma la imagen fotográfica quieta y fija para transformarla en algo vivo. Como resultado, aparece el desgaste y el agotamiento en cada pliegue de la obra, así como también en la propia imagen al retratar ropa desgastada y rota. El conjunto habla de la supervivencia, de lo elemental de las acciones que nos permiten estos cuatro miembros; de lo primario y básico, pero también de sus incontables posibilidades.


El ojo en la boca pone el acento en un tópico en boga, Stein nos enfrenta al gesto de tomar las imágenes que están a disposición de todxs y apropiarse de ellas para, en esa multiplicación y manipulación, concederles a cada una el valor de un original. La clave está en su mirada, en su selección, y en ese encuentro fortuito entre la imagen publicitaría y su ojo. El azar entra en juego en el proceso creativo. Stein recorta, interviene y confecciona. Su gesto reside en las sutilezas, en velar con pequeños dripping de pintura, aerosol, capas de material, brillantina y recortes mínimos. Cada imagen con la que trabaja el artista, de por sí, está cargada de deseo, pero un deseo que ahora tiene una doble distancia por la imposibilidad de la concreción de esa promesa de felicidad y por la veladura que el artista coloca. La propuesta reside en mirar lo que queda visible, convocando lo que ha desaparecido, examinando los rastros, las huellas que el artista deja en ese (mismo) acto de ocultar.